Iguálenlas en libertad

larazon

La indemnización laboral es un coste laboral e incrementar los costes de un bien o de un servicio no incentiva su contratación, sino que la frena. Son dos proposiciones elementales —casi perogrullescas— que, sin embargo, conviene recalcar en aquellos momentos en los que algunos pretenden olvidarlas o que las olvidemos los demás. Así, la reciente sentencia del Tribunal de Justicia Europeo, según la cual los trabajadores interinos (incluso la totalidad de los temporales, en algunas de sus lecturas) deben cargar con la misma indemnización por despido que los indefinidos, ha sido interpretada unánimemente como la necesidad de igualar normativamente al alza estas compensaciones por cese contractual, encareciendo en consecuencia las de los temporales con respecto a las actuales.

Mas el efecto de encarecer la contratación temporal simplemente será el de desincentivarla. Acaso algunos lo celebren como una sana solución al más que cierto problema de la excesiva temporalidad de nuestro mercado laboral, pero dificultar la contratación temporal sin, al mismo tiempo, facilitar la indefinida no arrojará un mismo volumen total de empleo con idénticos salarios que en la actualidad, sino una de dos: o mismo empleo con menos salarios, o menos empleo con mismos salarios. Negar que un encarecimiento de la contratación no vaya a tener repercusiones o sobre el número de contrataciones o sobre las remuneraciones de esas contrataciones es simplemente pensamiento mágico: seguir creyendo en la multiplicación de los panes y de los peces merced a la providencia gubernamental. Pero si encarecer la indemnización por despido de los temporales contribuye a reducir su salario o su empleabilidad, ¿qué sentido tiene pegarse semejante tiro en el pie? Ninguno, salvo el de contentar las irracionales reivindicaciones del lobby sindical.

Para cumplir con la justicia europea existe una alternativa mucho más eficaz y sencilla: no establecer las indemnizaciones por despido en la ley, sino permitir su libre pacto entre las partes. Igualemos a fijos y temporales no en la cuantía no negociada de su indemnización, sino en la libertad para negociarla.

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2 comments

  1. Señores:

    RALLO PROPONE LA DICTADURA DE LA?LIBERTAD?.-

    Si Rallo estuviera con nosotros, los liberales auténticos, estaría a favor de la represión de los malos.

    Saludos cordiales.

  2. O también se podría trasladar la carga de las indemnizaciones al Estado. Despido libre, las empresas no tienen que pagar nada, pero el Estado central paga todas las peticiones de indemnización que los trabajadores presenten, sin rechistar. A fin de cuentas, el Estado Español es como una gigantesca empresa de trabajo temporal, toda vez que es obligatorio estar dado de alta en la Seguridad Social, y los trabajadores deben pagar tributos por el privilegio de trabajar.

    Esto que digo tiene el mismo sentido que la existencia de la educación pública o de la sanidad pública, de modo que millones de ciudadanos lo apoyarán, por más que se les avise de que haciendo esto conseguirán ser más pobres y estar más cargados, mientras que las grandes empresas salen beneficiadas y las pequeñas muy perjudicadas porque para ellas los impuestos son un lastre mucho más pesado.

    Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado. Viva el progreso.