La doble demagogia de las cotizaciones sociales

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Muchos de los que denuncian que las empresas en España no pagan impuestos también sostienen que las cotizaciones sociales a cargo del empresario no es un tributo que soporte el trabajador (es decir, que si las elimináramos, los salarios no aumentarían). Pero entonces, ¿por qué no las contabilizan como un impuesto ENORME que SÍ paga el empresariado español (el principal ingreso tributario de España son las cotizaciones sociales a cargo de la empresa)? ¿En qué quedamos? ¿Es un tributo que recae sobre la empresa o que recae sobre el trabajador? En el primer caso, las empresas estarán siendo expoliadas por el Estado; en el segundo, lo estarán siendo los trabajadores.

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6 comments

  1. Curiosamente, todo este tipo de impuestos y protecciones hacia los trabajadores en España, tienen su origen en el Nacional-Sindicalismo de la Falange de José Antonio Primo de Rivera y de Ramiro Ledesma, que fue impuesto por el regimen del General Franco, posiblemente el único Estadista que ha tenido España en los dos últimos siglos, y seguramente en los próximos 10 siglos por lo que se puede ver; a finales de los años 1950s y que la izquierda y ultra izquierda de origen española, que no española, ha conseguido hacer creer a la inmensa mayoria de los españoles que ha sido un invento suyo. Otra más de las grandes mentiras y tergiversaciones históricas del marxismo cultural.
    Saludos a todos los españoles que tengan algo de patriotismo, tan escaso en estos dias del señor.

  2. Si eliminásemos todos los impuestos, estoy seguro que el trabajador cobraría una cantidad inferior al salario antes de impuestos actual. El trabajador tendría una renta disponible mayor y la empresa soportaría un coste laboral inferior. Todos salen ganando.

    Sin embargo, esto hay que tenerlo en cuenta cuando se analiza estáticamente la renta que dispondríamos para cubrir los gastos que actualmente se sufragan vía impuestos como la educación, la sanidad o las prestaciones sociales.

    A largo plazo los salarios reales subirían por la dinámica del mercado, pero hay que señalar que la transición tendría importantes fricciones.

  3. Yo considero que todo lo que el Estado recauda en concepto de “cotizaciones sociales” se lo quita al trabajador, no a la empresa, por mucho que inventasen la estupidez esa de la “cuota empresa a la SS”.

    Cuando un trabajador o colectivo, que para el caso tanto da, negocia salarios, puede que el trabajador piense en términos de salario bruto, incluso neto, pero la empresa piensa en en términos de costo empresa, o desembolso total a realizar a cambio del trabajo del empleado o empleados.

    Por tanto el Estado siempre está quedándose una parte de lo máximo que la empresa está dispuesta a desembolsar a cambio del trabajo del empleado, y que de hecho desembolsa.

    En una transacción de valor siempre hay dos agentes que hacen un intercambio, recibiendo cada uno algo del otro, y en esa transacción que es el trabajo por cuenta ajena, tenemos que se entromete un tercero llamado Estado, que se queda una parte sustancial de lo que entrega uno de los agentes llamado “empresa”, parte que no llega al otro agente llamado “trabajador”. Que lo fragmenten en IRPF, cuota empresa y cuota trabajador, por no hablar de los sub-apartados de las dos últimas, como que es de auténtico cachondeo.

  4. Yo he aprendido a respetar la manera de argumentar de Rallo aunque no comparta su punto de vista. Creo que un error muy frecuente entre liberales es olvidar que En una economía capitalista existen dos maneras de vivir: de rentas o del trabajo. El hombre que vive del trabajo es en cierta medida un perdedor del sistema, porque si el trabajo se le acaba por cualquier motivo, se hunde como un plomo. Para eso inventamos la Seguridad Social en los estados del bienestar: para impedir que un cesante, un anciano o un minusválido, por no poder trabajar, acabe en la indigencia. Y por supuesto, una sociedad con una Seguridad Social fuerte es una sociedad que se aparta lo suyo de lo que llamaríamos capitalismo químicamente puro. Por supuesto que el capitalismo sobrevive si es que muchos trabajan para que unos pocos vivan de rentas. Un rico por ejemplo no puede salir a pasear en yate si no hay un mecánico que trabaje manteniéndolo a punto, después de todo. Y no digo que eso sea bueno o malo. Si optamos o al menos toleramos por vivir en una sociedad capitalista, ésa es la estructura de pirámide social que vamos a imponer. Podemos optar por modelos más o menos capitalistas o socialistas, pero en una sociedad capitalista, el rentista es claramente un ganador, y el trabajador un perdedor. Y el que los liberales no vean eso es uno de sus puntos más débiles.

  5. La clave señor Huth es obviar que ese rentista haya obtenido la renta de un modo licito. Es decir, no nace con esa renta (excepto casos como Botin o familias adineradas). Aun siendo asi, si usted tuviese mucho dinero seguramente quisiera que los suyos disfrutaran de esa renta que usted ganó y acumuló. Por lo tanto, desde mi punto de vista no veo un problema que una persona viva de rentas, si trabajó, arriesgó y consiguió capital, fue su camino que hizo. Es como comparar una persona con estudios universitarios, que al final, obtiene un trabajo cualificado de la “renta” que obtuvo, en ese caso una carrera. Esa carrera no se la regalaron y la tuvo que sudar y pagar, por lo que es normal que utilice esa “renta” para optar a una mejor posicion. El que sea un ganador o perdedor lo dejo a su criterio.

    1. En efecto, la clave está en saber quienes producen los bienes de capital de cada empresa
      .
      Si los produce el propio capitalista (o rentista) que los posee, entonces, el beneficio que obtenga será la recompensa por su trabajo.

      Si, por el contrario, el capital no es producido por el capitalista que lo posee, entonces se estará apropiando de un beneficio que han producido otros.