¿Imprimir dinero genera inflación?

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Creo que muchas veces respondemos que SÍ de manera apresurada y descalificamos con demasiada rapidez a quienes lo niegan (sin siquiera llegar a entender en qué aciertan y en qué se equivocan).

Volvamos a la ecuación cuantitativa: M*V=P*Q. Un aumento de M da lugar a un aumento de P si, como consecuencia de un aumento de M, no hay un aumento de Q ni una reducción de V. Es decir, si el nuevo dinero se gasta y por gastarlo no aumenta la producción. Examinemos los dos requisitos:

– Un aumento de M no aumenta Q: Esto se dará cuando la economía esté operando sin recursos ociosos o si, habiendo recursos ociosos, los precios son flexibles. Por el contrario, si hay recursos ociosos y precios rígidos, un aumento de la cantidad de dinero que se traduzca en un aumento del gasto nominal SÍ puede aumentar la producción y por tanto NO ser inflacionista. El punto que, sin embargo, los inflacionistas suelen escurrir es que la existencia de recursos ociosos en un solo factor de producción (factor trabajo) no es suficiente para que Q se incremente: si existe pleno empleo de alguno de los factores productivos complementarios al factor trabajo que son necesarios para producir Q, habrá inflación de costes y distorsión de los patrones de producción por gastar el nuevo dinero impreso (se producirá más q1 y menos q2 por desviación del gasto y de los factores con pleno empleo).
– Un aumento de M no reduce V: Una reducción de V equivale a un incremento del atesoramiento de dinero. ¿Tiene sentido que una mayor oferta de dinero dé lugar a un mayor atesoramiento de dinero? Si la mayor oferta de dinero se filtra en forma de menores tipos de interés, el coste marginal de atesorar dinero se reduce, con lo que parte del aumento de M puede transformarse en menor V. Ahora bien, si el dinero impreso se atesora, ¿cuál es el propósito de imprimirlo? Ahí no habría inversión pero tampoco estímulo alguno salvo por manipulación de las expectativas de tipos de interés. Por otro lado, y esta es la piedra de toque verdaderamente crítica, un emisor monetario que incremente la cantidad de M de manera completamente arbitraria e irrestricta pierde su credibilidad como emisor y gestor de la moneda, por lo que sucede justo lo contrario: V no sólo no se reduce, sino que se dispara, dando lugar a aumentos expansivos de precios (runaway inflation). Por eso, todo banco central que se precie está sometido a normas que hacen su política monetaria relativamente previsible para el tenedor de moneda y, por eso, todos aquellos que, incluso en un contexto de recursos ociosos y rigideces de precios, promueven políticas de alocada impresión de dinero (cargarse la independencia de los bancos centrales y darle la imprenta a los políticos) sí pueden ser acusados de inflacionistas, pero por este canal: porque socavan la credibilidad de la moneda fiat y, por ello, se produce una huida inversora de la misma.

En suma, cargándonos la independencia de los bancos centrales y sometiendo la impresión de dinero al capricho de los políticos o “del pueblo”, más M sí tiende a ser más P, pero no porque V y Q vayan a mantenerse constantes, sino porque habría una huida de la moneda (desatesoramiento = aumento de V).

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