Comenzaron mintiendo, terminaron mintiendo

El Partido Popular arrancó la pasada legislatura mintiendo con descaro a los españoles: pese a que durante la campaña electoral —e incluso durante el discurso de investidura— habían prometido no subir los impuestos, apenas en el primer Consejo de Ministros nos castigaron con uno de los mayores rejonazos en el IRPF de toda nuestra historia. Y, acaso para no perder sus tan características malas costumbres, los de Rajoy también parecen haber optado por cerrar la legislatura entre mentiras.
Así, el 12 de octubre de 2015, el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro proclamaba henchido que “por supuesto cumpliremos con los objetivos de déficit”: unas declaraciones que respondían a las crecientes dudas por parte de Bruselas y de numerosos analistas económicos acerca de la evolución de nuestro desequilibrio presupuestario. Bastaron cuatro meses para que Rajoy tuviera que envainársela y reconocer que, tal como temía Bruselas y numerosos analistas económicos, España por supuesto que incumplió el objetivo de déficit de 2015.
Hasta aquí, sin embargo, sólo cabría imputar al PP una cierta impericia e imprudencia en su habilidad predictiva: tal vez fuera cierto que, imbuidos por un exuberante ataque de optimismo, apenas dos meses y medio antes de concluir 2015 confiaran en cuadrar las cuentas. Pero no: el problema de Montoro, De Guindos o Rajoy no fue que se equivocaran en octubre, sino que nos mintieron deliberadamente a todos los españoles.
Y es que la Intervención General de la Administración del Estado acaba de publicar la segunda notificación anual sobre la previsión de endeudamiento que el Gobierno de España debe remitir a la Unión Europea dentro del Protocolo de Déficit Excesivo. Esta segunda notificación fue enviada a Bruselas por el Ejecutivo español el 15 de octubre, es decir, apenas tres días después de que Montoro declarara que “por supuesto” cumpliríamos con el déficit. ¿Y qué se recogía en ella? Pues, esencialmente, que no íbamos a cumplir: el PP pronosticaba cerrar el año con un déficit equivalente al 4,4% del PIB, dos décimas por encima de nuestro compromiso. En realidad, y si hacemos caso a las declaraciones de Rajoy en febrero, será el 4,5%: y no descarten nuevas revisiones al alza.
Mas lo grave del asunto no es que, nuevamente, España haya incumplido con su déficit. Tampoco que Rajoy y Montoro erraran en sus pronósticos. Lo verdaderamente grave es que no erraron: mintieron. Mientras en público recalcaban irritados que España “por supuesto” cumpliría con el déficit, en privado comunicaron a la UE que “por supuesto” no lo lograríamos. Nos transmitieron a todos los españoles una información que sabían falsa para pavimentar su camino hacia las elecciones. Comenzaron la legislatura mintiendo y la cerraron mintiendo. Imagino que el presidente del Gobierno y el ministro de Hacienda darán cumplidas explicaciones al respecto: ah no, que el control parlamentario al Ejecutivo se haya suspendido. Qué conveniente casualidad.

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