El hipócrita doble rasero de Krugman con Islandia y Letonia

Sabido es que a Krugman no le gusta el intenso crecimiento letón (basado en la austeridad) y le encanta el mediocre crecimiento islandés basado en la fortísima depreciación monetaria. Ninguna de las dos economías ha recuperado su nivel de PIB previo a la crisis (aunque Letonia lo hará este año e Islandia no se espera que lo consiga hasta 2018), pero a pesar de ello Islandia es un ejemplo de recuperación para el Premio Nobel y Letonia un paradigma de los horrores de la austeridad.
Muchos hemos criticado a Krugman por medir el éxito de Letonia mediante la comparación del PIB actual con el previo a la crisis: si el PIB de los años de burbuja era un despropósito sostenido solo mediante deuda, parece claro que no podemos esperar que una economía sana regrese rápidamente a esos niveles no tiene mucho sentido. Por ejemplo: imaginemos que el PIB de un país es de 1.000 um, y que 300 um dentro del PIB son pura basura productiva que sólo adquieren algo de valor gracias a que la gente las adquiere vía deuda. Es obvio que una vez pinche el sobreendeudamiento, el PIB caerá a 700 (su nivel real sin endeudamiento barato), de modo que para regresar a 1.000 habrá de experimentar un formidable crecimiento.
El Premio Nobel, sin embargo, se ha defendido de esta crítica en diversas ocasiones mediante el siguiente razonamiento:

Resulta muy discutible que el PIB real y el empleo pueden inflarse enormemente mediante una burbuja por encima de niveles sostenibles. Sabemos que las economías pueden operar por debajo de su capacidad, pero operar por encima de su capacidad es una proposición más complicada de defender. De hecho, es normal medir las tendencias en la capacidad «entre pico y pico», asumiendo que los picos se parecen mucho más entre sí que los fondos.

Nótese que el razonamiento de Krugman no responde a la crítica efectuada. No se trata de que el PIB creciera por encima de su potencial, sino de que, creciendo dentro de su potencial, lo hacía de un modo insostenible (su composición era inviable). El PIB máximo del país del ejemplo anterior podía ser de 1.000, pero eso no nos indica qué porcentaje de ese PIB es creación real de riqueza y cuál es creación burbujística de riqueza (no es lo mismo pasar de una creación real de riqueza de 900 a una de 1.000 que de una de 700 a una de 1.000). En todo caso, hasta aquí el razonamiento de Krugman podrá parecernos erróneo pero respetable. 
Ahora bien, en otras ocasiones Krugman también se ha visto forzado a defender el muy discutible «éxito» islandés. Fijémonos en el argumento que en ese casó utilizó:

El PIB todavía está por debajo del máximo precrisis, pero uno puede argumentar, más incluso de lo que puede hacerlo en EEUU, que una significativa porción del PIB precrisis se basaba en un esquema Ponzi del sistema financiero que no va a regresar. Creo que fui uno de los primeros en darme cuenta de que la heterodoxia islandesa estaba proporcionando un resultado sorprendentemente no demasiado malo.

Dicho de otra manera, Islandia es un éxito a pesar de que no ha recuperado el PIB previo a la crisis porque ese nivel de PIB burbujístico no era representativo, mientras que Letonia es un fracaso porque no ha recuperado el PIB previo a la crisis dado que ese nivel siempre es representativo. Fabuloso.

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