El mito de los altos tipos del IRPF en EEUU

Alexandria Ocasio-Cortez, la congresista demócrata de moda por su radicalidad antieconómica, acaba de proponer elevar el tipo marginal sobre la renta en EEUU desde el actual 37% hasta un rango de entre el 60-70% con el propósito de combatir el cambio climático. La ocurrencia forma parte de lo que un grupo de fanáticos demócratas ha denominado el New Deal Verde: es decir, un nuevo pacto social estatalizador con el pretexto de combatir el cambio climático.

A este respecto, nótese cómo la propuesta fiscal de Ocasio-Cortez es un caso clarísimo de burda instrumentación de este cambio climático para impulsar una agenda liberticida y estatista: el mencionado reto medioambiental no constituye ninguna razón de peso para penalizar tributariamente a las rentas altas, pues de lo que se trata es de desincentivar el consumo de bienes y servicios que, directa o indirectamente, contribuyan a la emisión de CO2. Y para esto último hay un remedio tan sencillo como crear un impuesto por tonelada de CO2 emitida (cuya recaudación sea reintegrada en términos per cápita a los contribuyentes para así no hipertrofiar el tamaño del Estado). Sin embargo, este no es el tema sobre el que quiero reflexionar, sino sobre la manipulación acerca de los tipos marginales altísimos en el IRPF.

Y es que diversos analistas han tratado de defender a Ocasio-Cortez afirmando que su propuesta es harto similar a la que ya ha existido en otros periodos de la historia estadounidense: en tiempos de Eisenhower, un republicano de pro que nadie tildaría de socialista, el tipo marginal máximo se ubicaba en el 91%. ¿Cómo desdeñar las propuestas de la demócrata Ocasio-Cortez si en su momento ya fueron abrazadas incluso por los republicanos?

No es la primera vez que escuchamos algo similar: la aseveración de que EEUU ha exhibido en el pasado tipos marginales cercanos al 100% es un argumento que se suele emplear para justificar brutales incrementos del IRPF. “Si EEUU lo hizo, ¿por qué no nosotros ahora?”. El problema con ese tipo de afirmaciones es que sus promotores centran la atención sobre el único elemento que les interesa modificar dentro de la legislación fiscal vigente —el tipo marginal máximo— sin considerar la estructura de todo el sistema fiscal restante; es decir, sin tener en cuenta que dentro del propio IRPF existen exenciones, deducciones y bonificaciones que han de ser computadas para determinar el tipo efectivo que soporta cada contribuyente y, a su vez, olvidando que dentro de un sistema tributario también hay otros impuestos que influyen en la carga final que soporta un contribuyente (no solo porque unas cotizaciones sociales bajas pueden, por ejemplo, compensar parte del mazazo de un IRPF alto, sino porque unos mismos ingresos pueden declararse ante el fisco de formas muy diversas según los distintos tipos efectivos de los diferentes impuestos).

Así que, en lugar de efectuar comparaciones históricas sesgadas para probar que existe mucho margen —dentro del sistema fiscal actual— para incrementar los tipos marginales del IRPF, ¿qué tal si comprobamos cuál ha sido el tipo efectivo que han tenido que pagar las rentas más altas dentro de EEUU por todos los impuestos que han soportado (renta de las personas físicas, renta de sociedades, sucesiones, patrimonio y consumo)? Por fortuna, una fuente tan poco sospechosa como Piketty, Saez y Zucman acaba de publicar un ensayo donde proporcionan una estimación de los tipos impositivos medios que han soportado en términos efectivos las rentas más altas de EEUU (el 1% más rico, el 0,1% más rico y el 0,01% más rico) desde 1913. Y los datos son relevantes en dos sentidos.

Primero, el tipo impositivo medio de la totalidad de impuestos pagados por los muy ricos ha descendido apreciablemente, sí, pero menos de lo que parecería indicar la rebaja de los tipos marginales máximos del IRPF. En particular: a mediados de los cincuenta, el ‘top 1%’ entregaba al fisco el 41% de su renta bruta; el ‘top 0,1%’, el 49%, y el ‘top 0,01%’, entre el 50% y el 54%. En 2014, en cambio, el ‘top 1%’ pagaba el 36%; el ‘top 0,1%’, el 40%, y el ‘top 0,01%’, el 41%. Con todo, a pesar de esta rebaja en el tipo impositivo medio (o gracias a esta rebaja), la recaudación procedente de los muy ricos ha aumentado sustancialmente desde entonces: a mediados de los cincuenta, el ‘top 1%’ proporcionaba unos ingresos equivalentes al 5,8% del PIB (hoy al 7,3%); el ‘top 0,1%’, unos del 2,4% (hoy del 3,7%), y el ‘top 0,01%’, unos del 0,9% (hoy del 1,8%).

Segundo, el tipo impositivo medio en concepto de todos los impuestos del sistema ha rondado históricamente entre el 40% y el 60% de los ingresos de las rentas más altas. Si esos porcentajes son por todos los impuestos, parece obvio que en ningún caso el IRPF podía llegar a arrebatar alrededor del 90% de los ingresos conjuntos de algunos grandes contribuyentes.

Tipo efectivo medio en EEUU por grupo de ingresos

Tipo efectivo en EEUU.

Fuente: Piketty, Saez y Zucman (2018)

Es más, si calculamos cuánto suponía la cuota líquida del IRPF sobre la renta total de los contribuyentes con mayores ingresos de EEUU, comprobamos que, pese a la reducción de los tipos marginales del IRPF desde el 92% al 37%, el porcentaje de su renta destinado a pagar el IRPF apenas ha variado: a mediados de los cincuenta, el ‘top 1%’ destinaba el 17% de todos sus ingresos a abonar el IRPF (hoy el 19%); el ‘top 0,1%’, el 21% (hoy también el 21%), y el ‘top 0,01%’, alrededor del 22% (hoy el 20%). O dicho de otra forma: el IRPF sustrae hoy el mismo porcentaje de su renta total a los ricos que durante los cincuenta (si el tipo efectivo medio del conjunto de impuestos ha bajado no es por la reducción del IRPF, sino de otros impuestos: esencialmente el de sociedades).

Cuota por IRPF sobre renta total en EEUU y por grupo de ingresos

Cuota del IRPF sobre renta total en EEUU.

Fuente: Piketty, Saez y Zucman (2018)

En definitiva, apelar al IRPF estadounidense de los años 50 o 60 para justificar en la actualidad un salvaje aumento del IRPF es hacer trampas: la parte de su renta que los muy ricos estadounidenses destinan hoy a pagar el IRPF es la misma que destinaban en los 50 o 60. Es verdad que los tipos marginales máximos han bajado mucho desde entonces, pero eso no equivale a decir que paguen menos, pues el único parámetro que determina la obligación fiscal no es el tipo impositivo. Establecer hoy la escala de tipos impositivos nominales de los años 50 o 60 sin, al mismo tiempo, modificar la estructura del IRPF para introducir cuantiosas exenciones, deducciones y bonificaciones que redujeran su tipo efectivo al nivel de los 50 o 60 sería un descarnado atraco a mano armada.

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