El NGDP targeting no solventaría los problemas de Europa

Una de las teorías económicas que ha ido ganando una mayor aceptación durante la Gran Recesión ha sido el monetarismo de mercado, impulsado principalmente por el economista Scott Sumner. La tesis fundamental del monetarismo de mercado es que los bancos centrales deben perseguir un incremento estable del Producto Interior Bruto Nominal (NGDP targeting): a saber, que el PIB nominal (contando la inflación) siempre crezca a una tasa estable. Por ejemplo, el 4%: así, si el PIB real crece un 1%, el banco central debería intentar crear una inflación del 3%; y si decrece un 2%, una del 6%.
La idea de fondo es estabilizar el valor nominal de las rentas y el nivel de gasto agregado, de manera que las fluctuaciones económicas se minimicen. En palabras de Sumner: “La estabilización del PIB nominal proporciona un método para lograr tanto la estabilidad de precios y de la producción sin obligar a los bancos centrales a perseguir confusamente dos objetivos distintos”. En suma: si los bancos centrales garantizan un crecimiento mínimo de las rentas nominales, las economías superarán rápidamente las crisis (estabilizarán su producción) y generarán empleo.
Traducido al contexto actual de la Eurozona: el euro está matando a las economías periféricas porque no les permite implantar políticas monetarias lo suficientemente expansivas como para que crezcan y generen empleo. Si, en cambio, dispusiéramos de divisas nacionales, los bancos centrales de cada país podrían aumentar enormemente el PIB nominal y generar empleo.
El monetarismo de mercado tiene numerosos problemas teóricos que básicamente podemos resumir en que confunde riqueza y buenas inversiones con inflación. Esto es fácilmente demostrable encontrando ejemplos de economías estancadas y con elevado desempleo donde el PIB nominal sí crece. ¿Cuáles? Pues basta con acudir a esos países europeos que los monetaristas de mercado nos dicen que están a día de hoy estancados por culpa de no poder elevar el PIB nominal. Por ejemplo, podemos acudir a España y a Grecia… pero antes de que entraran en el euro.
Primero vayamos con España. El PIB nominal español creció a una media del 9,3% anual entre 1980 y 1999 y, sin embargo, su tasa de paro no bajó del 15%.

España

pibnominalespaña
Ahora bien, es cierto que, pese a las elevadas tasas de desempleo, el PIB real de España siguió expandiéndose durante ese período a un más que aceptable ritmo medio del 2,6% anual. Es decir, uno podría pensar que el problema se encuentra no en que un PIB nominal estable no estabilice la producción, sino que una producción estable no tiene por qué estabilizar el nivel de empleo. Y, desde luego, no voy a ser yo quien niegue que una economía puede crecer sin generar empleo en caso de que las regulaciones laborales sean muy intrusivas.
Fijémonos entonces en otro país: Grecia. Entre 1980 y 1999, el PIB nominal heleno se expandió a un ritmo medio del 15,8% anual y, sin embargo, su PIB real apenas creció un 1,3% anual. Todavía peor, entre 1980 y 1989 el PIB nominal creció a una media del 18,1% anual y el real apenas al 0,67% anual. Desde luego, no parece que el crecimiento del PIB real haya alcanzado un ritmo razonable; es más, si en algún período tiende a exhibir un aumento destacable es cuando la tasa de incremento del PIB nominal se ralentiza.

Grecia

PIBnominalgrecia
Por consiguiente, el aumento del PIB nominal con una economía estancada no garantiza ni un elevado PIB ni un bajo desempleo: más bien, sólo garantiza una alta inflación. Hay que decir, eso sí, que Scott Sumner es consciente de ello, pues admite que el NGDP targeting no es siempre la panacea: una economía puede sufrir problemas estructurales que hagan que la estabilización del PIB nominal no sirva para nada, en cuyo caso habrá que solventar esos problemas estructurales.
Ahora bien, concedido lo anterior cabe plantearse en qué queda entonces el monetarismo de mercado: ¿es el NGDP targeting una condición suficiente para la recuperación? No. ¿Es una condición necesaria? Tampoco. Fijémonos en qué rumbo han seguido los países bálticos desde que entraron en recesión a finales de 2008 y a lo largo de 2009. Los monetaristas de mercado asumen que sin estabilizar la renta nominal no hay posibilidad de lograr una fuerte recuperación económica, pero los países bálticos demuestran que tres países pueden crear riqueza y empleo tras experimentar un retroceso del PIB nominal cercano al 20%.

Estonia

pibnominalestonia

 Letonia

pibnominalletonia

Lituania

pibnominallituania
Así las cosas, ¿de qué sirve el NGDP targeting? De poco: es la típica política inflacionista que durante los auges provoca ciclos falsamente expansivos de malas inversiones privadas y durante las depresiones sólo contribuye a financiar las malas inversiones públicas y a ocultar los verdaderos problemas que padecen las economías. Una mala teoría económica que confunde correlación con causalidad: una economía sana tenderá a experimentar incrementos de su PIB nominal; pero los incrementos del PIB nominal no convierten a una economía insana en sana. Ahora bien, y esta es la clave, una política que fije un incremento arbitrario del PIB nominal sí puede terminar convirtiendo a una economía sana en insana.

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