El sector privado puede desapalancarse sin deficits públicos

Una tesis muy extendida entre los defensores de la MMT es que el sector privado sólo puede reducir su endeudamiento en la medida en que el sector público lo incremente. Básicamente lo que se argumenta es que el ahorro neto del sector privado es igual al endeudamiento neto del sector público. El argumento deriva de la siguiente identidad para una economía cerrada: el PIB puede ser visto como la suma de los gastos (consumo, inversión, gasto público) o como la suma de las fuentes que financian esos gastos (bienes de consumo, ahorro o impuestos).
En tal caso, tendríamos que: (1) PIB = C + I + G y (2) PIB = C + S + T, lo que nos conducen a (3) (S – I) = (G – T). Y en (3) observamos claramente cómo el exceso de ahorro neto del sector privado sólo puede proceder del exceso de gasto público sobre la recaudación tributaria (del déficit público). La conclusión, sin embargo, es problemática por cinco motivos:
1)      El ahorro neto (S-I) en realidad es dinero atesorado (dinero ahorrado pero no invertido es atesoramiento). ¿Puede el sector privado atesorar dinero sin necesidad de que existan déficits públicos? Por supuesto que puede. Supongamos una economía sin Estado donde, en el momento t=1, los agentes producen bienes por valor de 1.500 um (PIB), de ellos 1.000 um son bienes de consumo y 500 bienes de inversión. En el momento t=2, se siguen produciendo bienes por 1.500 um, pero los agentes aumentan su ahorro a 700 um reduciendo su consumo a 800 y no incrementando su inversión más allá de 500. En tal caso, habría atesoramiento (S – I=200) y una parte de la producción se quedaría sin vender. ¿Cuándo se desatesoraría el dinero? Cuando se les ofreciera a sus tenedores los bienes de consumo o de inversión que demandan y no otros que no demandan (soberanía del consumidor y del ahorrador). Por tanto, ya en esta sede los MMT confunden una situación de equilibrio (inversión y consumo producidos son igual a ahorro y consumo deseados) con una situación de desequilibrio (inversión y consumo producidos no son iguales a ahorro y consumo deseados). En realidad, si entendemos (como debería entenderse) el atesoramiento como una inversión en saldos de tesorería dirigida a mejorar la liquidez de los agentes económicos, entonces el ahorro neto sería siempre inexistente (el ahorro sería igual a la inversión).
2)      Pero los MMT van más allá y afirman que el atesoramiento (ahorro neto) es imprescindible para que el sector privado pueda amortizar su deuda. ¿Lo es? No. Sigamos con el ejemplo anterior pero dividiendo el PIB entre dos colectivos: los bienes que producen los acreedores privados y los bienes que producen los deudores privados. Supongamos que los acreedores producen bienes de consumo (CA) de 700 um y bienes de inversión de 300 um (IA), mientras que los deudores producen bienes de consumo (CD) de 300 um y bienes de inversión (ID) de 200 um. Una vez producidos estos bienes habría que proceder a intercambiarlos, pero en principio tendría que operar una restricción: si los acreedores han producido bienes totales por 1.000 um no deberían acceder a bienes con un valor monetario superior a 1.000 um, y lo mismo sucede con los deudores. Es decir, aunque cada grupo no tiene por qué comprar exactamente los bienes de consumo o de inversión que ese mismo grupo ha producido, el valor monetario de lo que han producido y vendido sí ha de coincidir con el valor monetario de lo que compran. Pero ahora supongamos que los deudores tienen que devolverles a los acreedores una deuda equivalente a 200 um. ¿Podrían amortizar esa deuda sin necesidad de que aparezcan déficits públicos? Evidentemente: los acreedores sólo tendrían que quedarse con una parte de la producción de los deudores, por ejemplo 100 um en bienes de consumo y 100 en bienes de inversión (valor total de la producción = 200 um). En tal caso, los acreedores producirían bienes valorados en 1.000 um pero adquirirían bienes valorados en 1.200 um, mientras que los deudores producirían bienes valorados en 500 um pero sólo adquirirían bienes valorados en 300 um. El PIB agregado, tanto si lo miramos desde el lado de la producción o del gasto, seguiría siendo 1.500. ¿Habría ahorro financiero neto en el agregado? No, porque el desahorro neto de los acreedores compensaría el ahorro neto de los deudores. Pero, insisto, sí habría ahorro neto entre los deudores, que es todo lo que necesitamos para que los deudores amorticen deuda: por ejemplo, CD = 200, ID= 100, SD = 200 (mientras que, por ejemplo, CA=900, IA= 300 SA=– 200).
3)      Creo que el asunto se comprende más fácilmente una vez nos damos cuenta de que una persona (o un grupo) se endeuda cuando gasta en un período más de lo que ha producido en ese período: el excedente de su gasto sobre su producción se lo tiene que financiar otra persona (quien gastará menos de lo que ha producido), que justamente pasará su acreedor. Así las cosas, ¿qué se necesita para amortizar la deuda en un período subsiguiente? Pues revertir la operación anterior: el deudor tiene que ahorrar, es decir, gastar menos de lo que produce (en nuestro ejemplo, los deudores producen 500 y gastan 300). El exceso de gasto de hoy se paga con el defecto de gasto de mañana. Otra forma de verlo, en una economía como la nuestra donde la mayor parte de deudas se pagan por compensación con otras deudas, es que, en el período 2, los acreedores gastan más de lo que producen (gastan 1.200 y producen 1.000), de modo que están asumiendo una deuda con sus antiguos deudores. Lo gracioso es que esa deuda que asumen los acreedores con los deudores en el período 2 se compensa (y se salda) con la deuda que asumieron los deudores con los acreedores en períodos anteriores.
4)      Ahora bien, la tesis de los MMT sí tiene un poso de verdad, como podemos deducir del punto 3. Si el conjunto del sector privado estuviera endeudado con el sector público, el sector privado sólo podría desendeudarse si el sector público se endeudara con el sector privado. O dicho de otro modo, si durante mucho tiempo el sector privado hubiese gastado más de lo que producía gracias a que el sector público hubiese gastado menos de lo que producía, entonces sí: el sector privado sólo podría desendeudarse si el sector público comenzara a gastar más de lo que produce. Pero es que este no ha sido el caso en ningún país occidental: todos los Estados tienen emitidos importantes volúmenes de deuda pública en manos del sector privado. Es decir, el sector público es deudor del sector privado y no al revés. Los enormes volúmenes de deuda emitida por el sector privado son deuda que tienen otros agentes del sector privado y, por tanto, deuda que se puede amortizar sin necesidad de déficits púbicos (ver punto 2). Quien financió el exceso de gasto de una parte del sector privado (deudores) fue otra parte del sector privado (acreedores).
5)      Por último, sostener que para reducir el endeudamiento privado es necesario ampliar el endeudamiento público acarrea caer en otro error: el de asumir que en última instancia la deuda pública no es pagada por el propio sector privado vía impuestos futuros. Los impuestos futuros a pagar se registran como pasivos fiscales de los agentes privados presentes, por consiguiente un mayor endeudamiento público no reduce la deuda privada: al contrario, la incrementa por cuanto aumenta los pasivos fiscales (los impuestos futuros adeudados) por todos los agentes privados.

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