Entrevista en 'La Verdad' de Murcia – 27/2/2013

¿Cuáles son las verdaderas causas de la crisis?
Es una explosión en cadena de tres burbujas. La primera fue la financiera, posibilitada por la política monetaria del Banco Central Europeo -monopolio público del euro-, cuyos bajos tipos de interés provocaron posteriormente un endeudamiento en la población que se trasladó a la economía real. El sector inmobiliario pinchó y la actividad y el empleo se contrajeron fuertemente. Como consecuencia, los ingresos del Estado bajaron considerablemente y se abrió una brecha importante en el sector público con una expansión del gasto considerable.
La ciudadanía culpa a bancos y a políticos de la actual situación.
Desde luego los bancos son culpables, pero el sistema financiero está montado de una forma muy perversa, porque el que tiene el monopolio de la moneda, el Banco Europeo, tiene la posibilidad de manipular los tipos de interés, refinanciando además el sistema bancario. Con lo que las entidades se pueden endeudar de manera muy imprudente en grandes cantidades. El culpable es el Banco Central Europeo y, sobre todo, el sistema financiero que lo ha permitido.
¿Será peor este año que el pasado? ¿Hemos tocado fondo?
Es difícil de predecir, porque depende de muchos factores. No obstante, existe un factor positivo en la economía española: los desajustes en el sector privado se están haciendo muy lentamente -aunque seguimos destruyendo empleo y desapareciendo empresas- pero el endeudamiento se está reduciendo. Las empresas se están especializando en sectores como la exportación, que tiene una alta demanda internacional. Pero el Gobierno está cercenando la propia economía con subidas de impuestos, con liberalizaciones que no llegan, nuevas regulaciones… Esto nos puede condenar. La losa del sector público se está comiendo los mínimos brotes verdes que aparecen.
¿Hay que recortar más el gasto público?
Es que apenas se ha recortado. El gasto público está más o menos en los mismo índices que en 2007. Soy favorable a proponer una serie de recortes de 135.000 millones de euros en diversas partidas. La primera sería un ajuste bastante más intenso en el empleo público, ya que las nuevas tecnologías provocan un avance en la productividad. Con respecto a 2011, había que prescindir de 800.000 empleados públicos -en el 2012 ya se han suprimido entre 250.000 y 300.000-. Con lo que todavía sobran otros 500.000 funcionarios. Por otro lado, tendrían que suprimirse todas las subvenciones al sector privado. También hay que reducir de una manera más intensa las infraestructuras, ya que somos un país de excesos y algunas no se están utilizando. La otra gran partida a disminuir sería las prestaciones sociales, incluyendo las pensiones, porque la Seguridad Social ya ha entrado de hecho en un déficit peligrosamente alto. Al ritmo que vamos, en cinco años el fondo de reserva desaparecerá. Hay que ajustarse a lo que podemos pagar.

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