La recesión de balance: un comentario a Kike Vázquez

Pregunta Kike Vázquez que qué opinamos sobre la teoría de Richard Koo de que estamos en una recesión de balance, a saber, los agentes privados están demasiado endeudados y han iniciado un proceso de desapalancamiento, motivo por el cual las políticas monetarias no sirven y por el que la única forma de encauzar la recuperación es impulsar la demanda a través del endeudamiento público (que así sustituiría al endeudamiento privado que se va destruyendo). Mi opinión:

  1. El diagnóstico es parcialmente acertado: El problema de Koo, con todo, es que sólo se fija en el pasivo de los agentes económicos y no en su activo. No se trata sólo de que se hayan sobreendeudado, es que se han sobreendeudado para acometer malas inversiones (como bien explica la teoría austriaca del ciclo económico). Por tanto, el problema “a nivel macro” es doble: mucho endeudamiento y un aparato productivo desestructurado (mucha vivienda y muy pocas materias primas).
  2. La solución es delirante: Aunque sólo nos fijáramos en el pasivo, creo que resulta evidente que las economías occidentales necesitan menos deuda y no más deuda. ¿A qué viene compensar el desapalancamiento privado con apalancamiento público? Pero es que, además, como Koo se ha olvidado del activo de los agentes económicos, no se da cuenta de que también es imprescindible un reajuste del aparato productivo; desajuste que las políticas de “estímulo” público paralizan (pues se dirigen precisamente a reinflar las demandas de aquellas industrias que la han perdido y que deben reestructurarse). Por supuesto, durante un tiempo, este reajuste supondría caídas importantes del PIB; pero es que es de cajón: cuando tenemos que cambiar la forma de producir de una empresa, una industria o un país, durante un tiempo su producción cae. No hay recetas mágicas de un mes para otro, hemos de crear sectores enteros que no existen reaprovechando las malas inversiones del boom previo.

Entonces, ¿cuál es la solución? Desapalancamiento privado reduciendo gastos corrientes, liquidando activos y, en su caso, impagando la deuda. Fijémonos que por estas tres vías, al tiempo que se reduce la deuda, también se van recolocando los activos (mediante ajustes en sus precios) hacia sus usos más valiosos. En otras palabras, la mejora de la liquidez del pasivo (menos deuda) debe ir de la mano de la mejora de la liquidez del activo (inversiones que generan renta). Punto fundamental que no entienden ni keynesianos, ni monetaristas, ni los teóricos de la recesión de balance como el Sr. Koo.

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