¿Qué habría hecho distinto Zapatero?

A dos años de las últimas elecciones generales, corresponde efectuar un balance de cómo ha gestionado el Partido Popular la crisis. Para ello existen dos opciones: una, plantearse hasta qué punto las decisiones políticas adoptadas por el PP han contribuido a solventar los grandes desequilibrios macro y microeconómicos de España (cuantos más desequilibrios haya solventado, mejor habrá sido su política); la otra, trazar una comparación entre la política económica del PP y otra política económica alternativa que sepamos fehacientemente que fue un completo despropósito (cuanto más se diferencie la política del PP de ese nefasto modelo, mejor habrá sido).
La primera de estas opciones ya la perpetré hace unos días: la política económica del PP no se ha dirigido a solventar los desequilibrios económicos de España, sino a reparar los desequilibrios de algunos agentes económicos (bancos y Estado) a costa de trasladárselos a otros agentes (familias y empresas). La segunda posibilidad merece la pena desarrollarla ahora a través de una sencilla pregunta: en caso de haber permanecido Zapatero en el poder, ¿en qué se habría diferenciado su política económica de la de Rajoy? Al cabo, existe un amplio consenso –incluso entre los dirigentes del PP– en que las medidas tomadas por Zapatero fueron del todo contraproducentes para nuestro país, de manera bien se puede enjuiciar a Rajoy en función de la vara de medir zapateril.
Rajoy ha subido salvajemente impuestos con el presunto objetivo de reducir el déficit; ¿los habría subido Zapatero? Sin duda: subir impuestos forma parte del programa ideológico socialista y, por tanto, es una medida que el PSOE no habría tenido ningún reparo en adoptar. De hecho, el propio Zapatero subió los impuestos durante su mandato: elevó los tramos superiores del IRPF (aunque no tanto como Rajoy), aumentó el IVA (aunque no tanto como Rajoy) y restableció el Impuesto de Patrimonio. Acaso quepa pensar que Zapatero, por aquello de llevar adosado el sambenito socialista, no se habría atrevido a aumentar tanto la carga fiscal como lo ha hecho el gallego. Pero, en todo caso, la diferencia habría sido escasa.
Rajoy ha recortado minúsculamente el gasto público, sobre todo en obra pública, con tal de minorar el déficit público; ¿habría Zapatero hecho lo mismo? Aunque bajar el gasto estatal no entra dentro del credo socialdemócrata, ante el elevado riesgo de suspensión de pagos de España, Zapatero también optó por recortar los desembolsos públicos, y acaso de manera más impopular que Rajoy: rebajó de manera permanente un 5% del sueldo de los empleados públicos (cosa que Rajoy no ha hecho), congeló las pensiones (cosa que Rajoy no ha hecho), eliminó el cheque bebé y suprimió retroactivamente ayudas a la dependencia. Nada sugiere que, ante la crítica coyuntura de 2012, a ZP le hubiese temblado más el pulso que a Rajoy en cuanto a minirrecortes del Estado se refiere.
Rajoy ha promovido una histórica reforma de las pensiones al sancionar las recomendaciones del Comité de Expertos, consistentes en desvincular la revalorización de las pensiones del IPC e introducir un Factor de Equidad Intergeneracional; ¿habría osado Zapatero a socavar de ese modo el sistema público de pensiones? De entrada, aclaremos que la reforma de Rajoy ha sido muchísimo menos ambiciosa de lo recomendado por el Comité de Expertos y, lo más importante, de lo necesario para, simplemente, volver sostenible el fraudulento sistema estatal de pensiones. Pero, además, recordemos que Zapatero también reformó las pensiones con unas medidas cuyos ahorros son equiparables a los que va a conseguir Rajoy: elevó la edad de jubilación a los 67 años, incrementó a 37 años el tiempo de cotización mínimo necesario para cobrar el 100% de la base reguladora y aumentó el período de cómputo de la base reguladora a los últimos 25 años de vida laboral.
Rajoy ha logrado la proeza de reducir el déficit público hasta el 7%, ¿lo habría podido conseguir Zapatero con sus dotes de pésimo gestor? Es verdad que Rajoy ha reducido el déficit público del 9% al 7%, pero Zapatero lo disminuyó previamente del 11% al 9%. Ambos lo recortaron dos puntos y ambos se cruzaron de brazos a partir de ese momento. Habrá que ver si durante los próximos dos años, en un contexto de crecimiento algo más favorable, Rajoy es capaz de mejorar a Zapatero, aunque de momento las perspectivas de que ello ocurra son poco favorables para el gallego.
Rajoy ha rescatado a la banca con cargo a todos los contribuyentes con tal de evitar el colapso del sistema financiero; ¿habría hecho Zapatero algo distinto? Muy improbable: de hecho, quien creó el FROB en España fue Zapatero. Pese a la retórica de una parte de la izquierda en contra de los rescates a la banca, la verdad es que éstos encajan como un guante dentro del imaginario estatista: nacionalizar entidades financieras a costa del sufrido contribuyente es lo lógico para quien desprecia profundamente la propiedad privada ajena. Lo complicado –y lo liberal– habría sido el bail-in: pero ni Zapatero ni Rajoy quisieron acometerlo.
Rajoy ha presionado al Banco Central Europeo para que compre o muestre su disposición a comprar deuda pública española con el propósito de reducir su coste de financiación; ¿habría ZP respetado su independencia? No: es más, Zapatero también presionó en diversas ocasiones a Trichet para que adquiriera nuestros pasivos estatales (tal como hizo a lo largo del mes de agosto de 2011). Por tanto, tampoco ninguno de los dos ha abrazado una política monetaria ortodoxa, sino que los dos optaron por comportarse como corsarios financieros ante el Consejo de Gobierno del BCE.
Rajoy ha aprobado una reforma laboral que liberaliza por encima las relaciones laborales en España, ¿habría tomado una decisión similar Zapatero? Éste es el único punto donde, probablemente, el PP haya mostrado algo más de acierto que el PSOE (no por convencimiento, sino por presiones de Bruselas). Es dudoso que Zapatero y Valeriano Gómez se hubiesen atrevido a impulsar una legislación aperturista similar a la de Rajoy, por cuanto sus servidumbres sindicales eran demasiado onerosas. Ahora bien, no olvidemos que Zapatero no sólo aprobó dos reformas laborales, sino que al final de su legislatura incluso permitió el encadenamiento indefinido de contratos temporales, lo que de facto significaba la cuasi gratuidad del despido en la contratación de nuevos trabajadores. Constituye un interesante enigma plantearse qué habría hecho Zapatero ante un contexto económico de recesión y avanzando hacia los seis millones de parados: probablemente no habría hecho más, pero tampoco mucho menos, de lo que Rajoy.
Rajoy ha sabido orientar a España hacia la exportación, solventando nuestro crucial desequilibrio exterior; ¿habría sido Zapatero tan hábil como para lograrlo? Primero, es falso que Rajoy posea mérito alguno en que hayamos alcanzado un superávit en nuestra balanza por cuenta corriente: el mérito les corresponde enteramente a familias y empresas; si acaso, la política de Rajoy ha contribuido a mancillar y obstaculizar esa meritoria gesta. Por otro lado, la mayor reducción de nuestro déficit exterior se produjo con Zapatero en el poder: pasamos de un déficit exterior del 10% del PIB a uno del 3,8% (ajuste de 6,2 puntos); con Rajoy, hemos transitado desde un déficit del 3,8% a un superávit previsto para 2013 del 1,5% (ajuste de 5,3 puntos).
En suma, en realidad no ha habido ninguna diferencia práctica –salvo, quizá, algunos aspectos de la reforma laboral– entre la política económica de Rajoy y la de Zapatero. Han sido decisiones calcadas, tanto por lo timorato e insuficiente de muchas de ellas cuanto por lo torcidas y contraproducentes de las restantes. Si, según afirma el PP con razón, Zapatero fue una catástrofe económica, por necesidad también lo habrá sido Rajoy en su primer bienio, como afirma el PSOE con razón. Si acaso, la diferencia más importante entre PSOE y PP quepa encontrarla en las implicaciones electorales de sus programas de gobierno: mientras era el PSOE quien adoptaba las decisiones antiliberales ondeando la bandera del socialismo, la sociedad comprendía perfectamente que no podíamos seguir machacando al mercado y engordando al Estado; mientras está siendo el PP quien adopta las decisiones antiliberales ondeando la bandera del liberalismo, la sociedad cae inquietantemente en la trampa de pensar que hemos ido demasiado lejos en liberalizar la economía, cuando estamos sufriendo los efectos de justo lo contrario.
En otras palabras, el PP, aplicando la política de Zapatero, ha desplazado el “centro político” a la extrema izquierda, de manera que la extrema izquierda se ha recolocado en la extremada extrema izquierda de corte bolivariano. Zapatero jamás habría logrado escorar el debate político hacia una trifulca por ver quién sube más los impuestos y maltrata regulatoriamente más a familias y empresas en privativo provecho de los lobbies cercanos al poder. Ésa sí es la esencial diferencia entre ambos Ejecutivos: una diferencia que solo ennegrece aún más esta tenebrosa primera mitad de legislatura rajoyana. Desde luego, para este viaje hacia el estatismo redomado, mejor habría sido no pertrecharse con las alforjas peronistas del PP.

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