Recursos ociosos y ahorro endógeno

Los keynesianos suelen decir que la inversión puede generar endógenamente el ahorro mediante una mayor producción: es decir, movilizamos los factores productivos (inversión), aumenta la renta gracias a ello y parte de esa nueva renta ahorrada (ahorro). Esto es cierto en una economía con recursos ociosos. Ahora bien, eso no toca el problema de fondo: el ahorro que genera la inversión, ¿es un ahorro capaz de financiar esa nueva inversión o, en cambio, es un ahorro que pretendetransformarse en consumo antes de que la inversión concluya? Por ejemplo, si yo invierto a 50 años vista, voy devengando rentas (salarios, beneficios de mis industrias proveedoras…) y una parte de esas rentas serán ahorradas.
El punto, sin embargo, es: ¿esas rentas ahorradas pretenden transformarse en consumo antes de 50 años? Si es así, la inversión no habrá generado endógenamente suficiente ahorro como para financiar la inversión a 50 años: es decir, habrá una descoordinación entre el perfil de ahorro y el perfil de inversión (esto es, en el fondo, lo que Hayek denominó «Efecto Ricardo«). Keynes creyó que el equilibrio entre ahorro e inversión se lograba simplemente igualando volumen de ahorro con volumen de inversión, pero también hay que igualar plazo y perfil de riesgo entre los distintos volúmenes heterogéneos de ahorro e inversión.

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