Reflexionen

Hoy, sábado 19 de diciembre, nos encontramos en jornada de reflexión; jornada en el que una absurda y anacrónica ley electoral impide pedir el voto (o el no voto) para no distorsionar el período de reflexión de los ciudadanos.
Así pues, si de reflexionar se trata, reflexionemos: antes de acudir a las urnas, reflexione si existe algún partido que tenga pensado respetar la educación que libremente quieran darles los padres a sus hijos, incluyendo la posibilidad de no escolarizarlos y de practicar la enseñanza en casa como sucede en centenares de miles de familias en EEUU; que no pretenda obligarle a pagar más impuestos que en 2011; que no busque atraparlo en las redes del fraudulento sistema piramidal de la Seguridad Social sino que promueva una transición ordenada hacia un sistema de capitalización; que prometa respetar la libertad de elección de centro sanitario por parte del paciente eximiéndole de costear aquellos tramos de la sanidad pública a los que renuncie; que no vaya a quebrantar la independencia periodística mediante extorsiones o prebendas en forma de publicidad institucional; que vaya a clausurar todos los medios de comunicación públicos para no obligarnos a costear líneas editoriales que no compartimos; que busque acabar con la diarrea de hiperinflación regulatoria que atenaza a los empresarios ya existentes y a los que aspiran a iniciar su actividades; que se oponga firmemente a rescatar o nacionalizar cualquier compañía con problemas; que pretenda cuadrar el déficit público con recortes del gasto en todas las rúbricas, incluyendo la de la plantilla de empleados públicos o la de transferencias sociales; que minimice la confiscación del ahorro privado por la vía de suprimir los impuestos de Sucesiones y de Patrimonio o de eximir de tributar a las ganancias patrimoniales que se reinviertan; que no desee planificar y acotar el número y tipo de contratos de trabajo, sino que se limite a respetar la libertad contractual en el ámbito contractual; que no privilegie a sindicatos y patronal con subvenciones y con la prerrogativa de negociar convenios colectivos en nombre de trabajadores y empresarios no afiliados; que no penalice a los autónomos que rechazan la cobertura estatal con onerosísimas cotizaciones a la Seguridad Social; o que se comprometa a luchar contra el terrorismo sin cercenar las libertades ciudadanas.
Reflexione sobre todo ello. Pero no reflexione sólo hoy, sino todos los días del año: así descubrirá cuán alejados estamos de una sociedad verdaderamente libre.

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